martes, agosto 04, 2009

Veinte preguntas difíciles para tener un futuro más fácil (I)


La típica estrategia financiera te exige limitar tus gastos hoy y que apartes dinero para un futuro distante, que quizás no vivirás para disfrutarlo. Para muchas personas, la idea de trabajar duro durante 20, 30 o incluso 50 años antes de ver algún beneficio simplemente no resulta atractiva. Nunca comienzan o abandonan los planes rápidamente.

Un pequeño grupo de planificadores financieros se pregunta si es que no hemos confundido completamente las cosas.

Estos planificadores, especializados en la emergente área de la “planificación de vida”, señalan que la mayoría de las estrategias financieras funcionaría mejor si las personas se concentraran en lo que realmente quieren de la vida mientras viven. Si bien es necesaria cierta demora en la gratificación para alcanzar cualquier meta, los especialistas sugieren que habría más personas capaces de hacer los sacrificios necesarios si vivieran vidas más felices que reflejaran verdaderamente sus valores y preferencias.

Los defensores de esta postura dicen que están buscando un enfoque más holístico en planificación financiera, uno que considere los valores más profundos de un cliente, en vez de concentrarse exclusivamente en la cantidad de dinero que podrían acumular.

Ya estás protegido. ¿Y ahora qué?

Sin embargo, el determinar lo que realmente se quiere, puede ser una tarea desalentadora. George Kinder, de Littleton, Massachussets, es uno de los fundadores de este movimiento y formuló una serie de preguntas para ayudar a sus clientes a descubrir lo que es más importante para ellos.

Primero, Kinder, autor de “The Seven Stages of Money Maturity: Understanding the Spirit and Value of Money in Your Life” ("Las siete etapas de madurez del dinero: Comprendiendo el espíritu y el valor del dinero en su vida") hizo que sus clientes imaginaran que ya habían llegado a un punto de seguridad financiera, que tenían suficiente dinero para satisfacer todas sus necesidades, tanto ahora como en el futuro. Luego, les hizo tres preguntas:
• ¿Cómo vivirían su vida? • ¿Qué harían con el dinero? • ¿Cambiarían algo?

Les pidió que no se guardaran nada. Quería en cambio, que visualizaran con el mayor detalle posible la vida de sus sueños. “Describe una vida que sea completa, que sea rica para ti”, sugirió.

Veinte preguntas difíciles para tener un futuro más fácil (II)

¿Qué pasa si tienes un tiempo limitado?

Una vez que los clientes dedicaron suficiente tiempo a imaginar y detallar su vida ideal, cambió de táctica. Les pidió que imaginaran que sus médicos les habían dicho que apenas tenían 10 años de vida. Gozarían de buena salud hasta el momento de morir, pero que no recibirían ningún aviso de cuando morirían. A continuación les hizo tres preguntas más:

• ¿Qué harían con el tiempo que les queda por vivir?

• ¿Cambiarían sus vidas?

• De ser así, ¿cómo cambiarían?

Cómo afrontar la mortalidad
Para el grupo final de preguntas, Kinder llevó a sus clientes nuevamente al consultorio. En ese momento les dijo que sólo les quedaba un día de vida. Les pidió que pusieran mucha atención a los sentimientos que surgieran al afrontar la idea de morir. Finalmente les hizo las cuatro últimas preguntas:

• ¿Qué sueños quedarán sin convertirse en realidad?

• ¿Qué me hubiera gustado terminar o ser?

• ¿Qué me hubiera gustado haber hecho?

• ¿Qué me perdí?

Esta secuencia de situaciones y preguntas está diseñada para ayudar a las personas a visualizar sus metas, mostrando lo que realmente es más importante en sus vidas. Una vez identificados esos valores centrales, se puede crear un plan financiero para ayudarles a hacer de sus sueños una realidad factible, ayudando a los clientes a incorporar esos aspectos ideales en la vida cotidiana.

El objetivo es un significado, no efectivo
Lo que buscamos no son objetivos monetarios, sino un significado”, señala Susan Galvan, Directora ejecutiva del Instituto Kinder () con sede en Pleasanton, California. “Uno no va a mirar atrás y lamentarse de los televisores que no compró”.

Alguien que quería una jubilación anticipada, por ejemplo, puede darse cuenta de que lo más importante para él o ella es pasar tiempo con sus hijos. Puede decidir no centrarse tanto en su carrera y pensionarse más adelante para no perderse los años formativos de sus hijos.

Otra persona puede descubrir que su objetivo de independencia financiera es tan fuerte que se muda a una zona más económica y consigue un segundo empleo para poder solucionar su deuda.

El verdadero trabajo, naturalmente, es tratar de determinar cómo cambiar tu vida de modo que refleje tus valores. Kinder estimula a sus clientes a tener fantasías sobre todo tipo de soluciones y luego limitar sus opciones a aquellas que causarán el cambio lo más pronto posible.

Veinte preguntas difíciles para tener un futuro más fácil (III)

Cómo convertir la fantasía en realidad
Kinder narra la anécdota de un médico exitoso que tenía cuatro niños y una casa, en un barrio caro y cuyo deseo era ser un rabino. El médico pensaba que podría realizar esa transición en un período de 10 a 15 años, cuando los niños estuvieran grandes y en la universidad. Kinder le presentó el desafío de hacerlo en dos años. El doctor lo hizo en cuatro, con el apoyo de su esposa y familia.

“Se mudaron a una zona menos costosa y cambiaron algunas de las cosas que “tenían que tener” en sus vidas”, señala Galvan. La familia apoyó el cambio profesional del padre y fue recompensada cuando “él estuvo más disponible para ellos”.

“La gente se queda atrapada pensando en cómo tienen que ser las cosas, especialmente cuando no pueden ver una solución financiera para ello o una forma de incorporar a su cónyuge”, agrega Galvan. “Pero, a menudo la familia desea que cada miembro sea lo más feliz posible”.

Este proceso puede resultar especialmente difícil para ti si sufres de un grave caso de buscar obstáculos, es decir, el “Sí, pero”. ¿Cómo darse cuenta? Si la última vez que un amigo te aconsejó sobre cómo cambiar tu vida, las primeras palabras que salieron de tu boca fueron “Sí, pero...”, entonces sufres de este problema.

Piensa en soluciones, no en obstáculos
Es evidente que es necesario identificar los obstáculos que pueden evitar que tengas la vida que deseas—afirman los especialistas en planificación—, pero no debes detenerte ahí. Necesitas, en cambio, incorporar soluciones.

Estas son algunas de las preguntas que te pueden ayudar a lograr esa tarea:

• ¿Que está interfiriendo entre yo y lo que yo quiero?

• ¿Cuál es mi plan para superar cada uno de estos obstáculos?

• ¿Con qué cuento, en términos de fortaleza personal y recursos externos, para ayudarme a enfrentar estos obstáculos?

• ¿Qué conocimientos y habilidades necesito agregar para lograr este cambio?

• ¿Existen otras personas a quienes puedo pedir ayuda para superar estos obstáculos?

• ¿Cuánto tiempo tengo previsto para superar estos obstáculos?

• ¿Cómo puedo hacer que estos cambios sucedan antes?

• ¿Necesito el apoyo de mi familia para realizar este cambio?

• Si es así, ¿cómo puedo obtener esta ayuda?

• ¿Cómo puedo evaluar y controlar el progreso hacia mis objetivos?

Seis normas para NO prosperar

Éstas son seis normas para no prosperar que se difundieron tanto hace unos años:

1. Espere sentado su oportunidad.

2. Comente su mala suerte con los demás.

3.No se esfuerce por mejorar su preparación.

4. Laméntese de que los tiempos están muy difíciles.

5. Obstínese en que sin recomendaciones no se logra nada.

6. Confíe y aguarde a que vengan tiempos mejores.

Las personas que piensan y actúan así son personas pasivas, que siempre están esperando a que suceda algo exterior que les fuerce a cambiar; o a que alguien se haga cargo de ellas y las empuje a decidirse a afrontar y resolver sus problemas. Su principal problema son ellas mismas, no tienen una actitud ante la vida que les lleve a usar sus recursos y su iniciativa. Tienen como entumecidos los músculos de la responsabilidad. Pero esos músculos siguen siendo suyos y están ahí: lo que tienen que hacer es ejercitarlos.

Lo sensato es saber centrar nuestros esfuerzos en lo que está a nuestro alcance, no perder nuestras energías en lamentaciones utópicas. De lo contrario, caeríamos en una especie de absurda autofrustración, un estilo de vida por el que las personas se autocastigan al pesimismo, la queja y el enterramiento de sus propios talentos. Recordando aquella vieja sentencia, podríamos decir que se trata de tener:

· coraje para cambiar lo que se puede cambiar, · serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, · y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro.

Como se cuenta de aquella multinacional del calzado que envió un delegado comercial a un país subdesarrollado que aún vivía en régimen tribal. Al poco de llegar, el delegado envió un telegrama a la Dirección General de la empresa diciendo: «Negocio imposible, todos van descalzos». Lo cesaron y enviaron a otro, más resolutivo, y a los pocos días recibieron otro telegrama, bien diferente: «Negocio redondo, todos van descalzos. Envíen una remesa de quince mil pares.»

Millonarios dan 20 consejos para administrar el dinero

¿Qué tienen en común Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim o Paul Allen? Se trata de un club selecto: el de los multimillonarios. Ellos han decidido regalar algunos consejos

Si usted cree tener un estilo inigualable para relacionarse con el dinero, entonces quizá deba tomarse unos minutos y leer cómo lo hacen aquellos que tienen más que usted –y que todos nosotros– en la cuenta bancaria.

Y no sólo eso. Haber conseguido que se desprendan de algunos consejos también vale algo. Es que siempre se trata de lo mismo. ¿De qué? ¡Dinero! (pensamos que a esta altura ya estaba claro) y de cómo gastarlo y ahorrarlo, dos cuestiones que nos persiguen a todos (quizás más lo segundo que lo primero) pero en fin... Que el vil metal gravita fuerte en nuestras vidas es una verdad indiscutible.

Hay quienes gracias a talento, experiencia, oportunismo, suerte y relaciones con el más allá han logrado la receta mágica: ni más ni menos que el equilibrio entre ahorrar y gastar y, porque de eso se trata, seguir juntando para amasar fortuna.

La voz de los expertos
Thomas J. Stanley y William D. Danko son seguramente los mayores expertos en millonarios estadounidenses, y han realizado el estudio más ambicioso dedicado a ellos, en su libro The Millionare Next Door ("El millonario de la puerta de al lado"). En él, investigan a más de tres millones y medio de familias que tienen un patrimonio de un millón de dólares o más. ¿Quiénes son? ¿Qué han hecho para llegar hasta allí?

La receta
1. Gastar menos de lo que se gana para poder ahorrar a largo plazo. Aprender a vivir por debajo de las posibilidades reales.

2.Es más importante lograr la independencia económica que demostrar un nivel de vida alto.

3. Hacer un culto del emprendimiento y de la independencia económica. ¡Ah! y enseñárselo a los hijos. He ahí el mejor regalo de todos.

4.Parece que no hay dudas: es más probable que un emprendedor se haga de un mejor patrimonio que un empleado.

5. Hay que hacerse tiempo para detectar oportunidades de negocio. Y entonces sí aplicar todas las energías para generar dinero.

6.Hay que exponerle a alguien las ideas propias. Seguramente lo verá de distinta manera y eso enriquecerá el proyecto.

7. Es necesario separar el capital personal del dinero que corresponde al negocio. Esto da mayor objetividad al administrar la empresa.

8.¿Diversificar? Sí. Si se tiene un negocio, entonces hay que invertir en otros sectores. Las ganancias que arroje uno de ellos permitirán equilibrar pérdidas en el otro.

9. Cuando uno se lanza a un emprendimiento, hay que considerar en los gastos de operación un sueldo mensual fijo para uno. Es que nosotros también comemos. Dará equilibrio y seguridad a las finanzas personales

10. Un nivel de vida alto genera alto consumo, cuestión difícil de sostener en el tiempo sin incurrir en altas deudas y poco ahorro.

11.Algo que ya se dijo pero de distinta manera: si se compran muchas cosas para aparentar ser rico, es muy probable que nunca se alcance ese estatus.

12.Parece que hay que ser como los lirios del campo: sencillos, frugales, estables. Esto genera una sensación de seguridad y protección para las personas que comparten el estilo de vida.

13. Uno bueno: a todos nos gustan las historias de los millonarios casi adolescentes, que hicieron el dinero por control remoto desde un garage. Sin embargo, no hay muchos, son la excepción a la regla. El grueso de las personas logran estabilidad económica y prosperidad después de los 40 años tras varias temporadas de esfuerzo, prueba y error.

14.Otro piola: no dejar que la plata que entra determine el nivel de gasto. Borrar de la cabeza la idea de que, “como gano más puedo gastar más”.

15. Sea previsor. Todos podemos enfermarnos (toquemos madera), o sufrir algún accidente (de nuevo) y otro tipo de imprevistos. Piense en seguros o instrumentos que lo respalden.

16. Proyecte, póngase objetivos de inversión y ahorro. Esto le ayudará a encaminar sus acciones hacia esas metas.

17.¿A quién no le han dicho “¡Sos un consumista!”? Bueno, si es de esos que se desespera en el supermercado o el shopping, piense que con las emociones ocurre lo mismo que cuando uno va al supermercado con hambre: se compra toda la góndola como si lo fuera a comer ahí mismo. Destierre el impulso triste o feliz que rige su compra. O aprenda a ver qué le pasa.

18. Rehúya a la idea de que, como tiene poco dinero para ahorrar, no vale la pena ahorrar nada. Es más difícil ahorrar cuando uno tiene más.

¡Créales!

19. Hay que trabajar, ahorrar, invertir. Y agreguemos uno más: ¡leer todos los consejos!

¿Y el consejo 20? Bueno, nadie sabe. Parece que el último no estaba. Ergo, no quisieron darlo. Adivinemos entonces: hay que ser intuitivo. Así que, utilizando este último consejo, lo mejor es siempre quedarse con algo para los tiempos difíciles; en este caso, el último consejo.

Existen dos clases de inversores...

Es posible agrupar a los inversores, en principio, en dos grandes clases.

1. El primer tipo, el más común, son las personas que compran una inversión empaquetada. Llaman a un revendedor, como una compañía de bienes raíces o un agente de bolsa o un planificado financiero, y compran algo. Podría ser un fondo común, inversión inmobiliaria común, acciones o bonos. Esta es una buena forma clara y simple de invertir. Un ejemplo sería un comprador que va a una tienda de computación y compra una computadora del estante.

2. El segundo tipo, son los inversores que crean inversiones. Este inversor usualmente arma una transacción, así como existen personas que compran los componentes de una computadora y la arman. Es como hacerlo a su medida. Yo no sé nada acerca de cómo unir los componentes de una computadora. Pero sí sé cómo juntar las partes de una oportunidad, o conozco a la gente que lo hace.

Este segundo tipo de inversor es más probablemente un inversor profesional. A veces puede tomar años unir todas las piezas. Y a veces nunca pueden ser unidas. Este segundo tipo de inversor es el que mi padre rico me alentó a ser. Es importante aprender cómo unir todas las piezas porque allí es donde se hallan las enormes ganancias, y a veces enormes pérdidas, si la corriente va en su contra.

Si usted quiere ser el segundo tipo de inversor, necesita desarrollar tres habilidades principales. Estas tres habilidades son adicionales a las requeridas para ser financieramente inteligente:

1. Cómo encontrar una oportunidad de la que el resto no se haya percatado. Usted ve con su mente lo que escapa a los ojos de los demás. Por ejemplo, un amigo compró una vieja casa al azar. Daba escalofríos verla. Todos se preguntaban por qué la compró. Lo que él vio, y nosotros no, era que la casa incluía cuatro lotes adicionales. El se dio cuenta de eso al ir a la compañía de títulos. Luego de comprarla, él la hizo demoler y vendió los cinco lotes a un constructor por tres veces el valor de lo que había pagado por el paquete completo. Ganó u$s 75.000 por dos meses de trabajo. No es demasiado dinero, pero seguramente supera el salario mínimo, y técnicamente, no es difícil.

2. Cómo conseguir su dinero. La persona promedio sólo va al banco. Este segundo tipo de inversor necesita saber cómo aumentar el capital, y existen muchas vías que no requieren un banco. Para poder empezar, yo aprendí el modo de comprar casas sin el banco. No son tan importante las casas, lo que no tiene precio es la adquisición de la habilidad de conseguir dinero.

Demasiado frecuentemente escucho decir a la gente "el banco no me prestará dinero", o "no tengo el dinero para comprar esto". Si usted quiere ser un inversor del Tipo 2, necesita saber cómo hacer lo que detiene a la mayoría de las personas. En otras palabras, la mayor parte de la gente permite que su carencia de dinero les impida realizar una transacción. Si usted puede evitar ese obstáculo, estará millones adelante de aquellos que no apren-den esas habilidades.

Ha habido muchas veces en que compré una casa, acciones o un edificio de apartamentos sin un centavo en el banco. Una vez compré una casa de apartamentos por u$s 1.2 millones. Hice lo que se llama "inmovilizarlo", con un contrato escrito entre vendedor y comprador. Entonces me hice de los u$s 100.000 del depósito, lo que me dio noventa días para conseguir el resto del dinero. ¿Por qué lo hice? Simplemente porque sabía que valía u$s 2 millones. Nunca conseguí el dinero. En lugar de eso, la persona que puso los u$s 100.000, me dio u$s 10.000 por haber encontrado el negocio, él tomó mi lugar, y yo me aparté. Tiempo total de trabajo: tres días. Una vez más, se trata más de lo que usted sabe que de lo que usted compra. Invertir no es comprar. Es más un caso de conocimiento.

3. Cómo organizar a personas sagaces. Las personas inteligentes son las que contratan o trabajan con una persona que es más inteligente que ellos. Cuando usted necesita un consejo, asegúrese de que elige a su consejero con sabiduría.

Hay muchísimo por aprender, pero las recompensas pueden ser astronómicas. Si usted no quiere aprender esas habilidades, ser un inversor del Tipo 1 es altamente recomendable. Lo que usted sabe su mayor riqueza. Lo que usted no sabe es su mayor riesgo.

Siempre hay riesgo, así que aprenda a manejar el riesgo en lugar evitarlo.

Robert Kiyosaki

El 'Experimento Tortuga': Cómo ganar en la Bolsa siendo novato

¿Es posible seleccionar a un grupo de personas que no sepan nada del mundo financiero, entrenarlas por unas semanas y que tengan éxito invirtiendo en Bolsa?

Pues aunque parezca increíble, Richard Dennis demostró que esto es posible en una especie de experimento que realizo en los años 80.

Puso un anuncio en el periódico en el que se buscaban traders para ser entrenados y aprender como invertir en Bolsa, y después trabajar para el. Más de 1000 personas respondieron al anuncio, y de ahí recluto a unos 20 con diferentes perfiles todos ellos, alguno era hasta jugador de cartas profesional.

Entreno a sus “estudiantes” por un par de semanas y les proporcionó el capital inicial para empezar a operar siguiendo lo aprendido, que se basaba en un sistema que seguía unas reglas pre-establecidas. La cuestión era seguir el sistema a rajatabla.

Richard creía que el trading o la operativa en los mercados financieros podían ser enseñados, y que se basa en seguir unas reglas sistemáticamente, en acogerse a un sistema. Por lo tanto defendía la idea de que cualquier persona siguiendo esas reglas y con disciplina puede tener éxito en el mercado.

LO IMPORTANTE, LA DISCIPLINA EN LAS REGLAS
Cuando se le preguntaba si no creía que era peligroso revelar sus secretos, como creen otros traders, por miedo a que alguien les copie o haga lo mismo, el contestaba que no creía que las estrategias de trading dejen de funcionar porque alguien las conozca, o porque alguien tenga una idea general acerca de ellas.

Decía que los mas importante es tener la disciplina para seguir esas reglas pase lo que pase y una vez tras otra, “uno puede publicar las reglas de cómo invertir en el periódico, y nadie las seguirá consistentemente”, “lo importante es la consistencia y la disciplina”.

Su grupo de aprendices fueron conocidos como “The Turtles”, “Las Tortugas”. El método que utilizaban era el “trend following”, el seguimiento de la tendencia. Básicamente trataban de identificar la tendencia en curso e invertían en ese mismo sentido.

Al principio todos sus estudiantes fueron exitosos mientras que trabajaban para él bajo su tutela. Después una vez que el tiempo fue pasando y se fueron separando, sus carreras discurrieron de una forma muy dispar, hay algunos que son exitosos traders, y otros que lo han perdido todo.

¿CUÁL PUEDE SER EL MOTIVO DE LAS DIFERENCIAS?
La principal razón es que cuando todos estaban bajo la batuta de Richard, actuaban con disciplina y se ceñían al sistema. Cuando cada uno se fue por su cuenta, entonces necesitaban tener la responsabilidad de seguir ese sistema, y muchos se desviaron.

Richard pudo proporcionarles las reglas iniciales para invertir, y hacer que las siguieran mientras trabajaban para el, pero no pudo proporcionar la disciplina necesaria para que siguieran el sistema una vez que volaron libres.

Richard fue un exitoso trader pero no le fue tan bien como “money manager”. La diferencia es que como trader operaba con su propio dinero, y no tenia que rendir cuentas a nadie.

Mientras que como money manager operaba con el dinero de clientes, y tenia que soportar la presión que supone el tener que obtener unos resultados esperados a corto plazo. Era especialmente duro sobre todo cuando la cartera experimentaba bajadas inesperadas.

SISTEMA Y PSICOLOGÍA
Como conclusión podemos decir que para invertir en Bolsa son importantes dos componentes: el sistema y la psicología.

El sistema, porque es necesario tener una forma de como que invertir, encontrar unas reglas a seguir para desarrollar nuestras operaciones, y por “sistema” no necesariamente nos referimos a nada complicado.

Hay gente que utiliza sistemas electrónicos complicadísimos, y gente que es muy exitosa siguiendo unos principios bien sencillos.

Después de que tenemos el sistema, entra en juego, y esto es verdaderamente importantísimo, tener la disciplina necesaria para seguir ese sistema que hemos desarrollado.

Como para todo en la vida, sin la disciplina necesaria para seguirlos, los sistemas en sí mismos no sirven de nada.

Fuente: www.finanzas.com

El error que te impide volverte rico...

La falta de dinero hace que nuestra vida en sociedad se vuelva prácticamente imposible. No hay otra carencia que sea tan socialmente difícil de llevar ni que sea tan complicada de desmitificar. Quien no tiene dinero se llena de ideas respecto a las personas que lo tienen y también sobre cómo deberían comportarse en el caso de alguna vez conseguirlo.

Estos mitos aparecen en nuestra mente desde que somos pequeños y determinan en muchos casos como será nuestra relación con el dinero cuando seamos grandes.

El problema que se plantea es que muchas veces se nos hace imposible o, al menos, algo muy difícil salir de las paredes que construyen estos mitos cuando ya somos grandes. Y esto ocasiona que en numerosas ocasiones el ser incapaz de cambiar nuestra relación y mejorar la forma en que conseguimos y gastamos nuestro dinero.

Estos mitos se relacionan con el hecho de tener dinero, de carecer de él, de como actúan los ricos y que deben hacer los pobres. Y, por supuesto, se los llama mitos porque, más allá de que puedan tener alguna base cierta, no son verdad, sino simplemente formas de pensar, muchas veces generadas por nuestros padres o abuelos, los cuales, obviamente, vivían en una época muy distinta a la nuestra. O sea que, alguna vez, estos mitos pueden haber sido verdad, pero en nuestros días ya no lo son. Hay que dejarlos de lado y manejarnos de otra forma que sea más beneficiosa para nosotros.

Mejorando económicamente
Muchos de estos mitos nos producen el efecto de anclarnos en la posición en que estamos, ya que hasta esta nos han llevado y todo lo que pensamos y conocemos determinan donde estamos. Suelen ser mitos conservadores y que generan que tengamos costumbres que alguna vez fueron útiles, pero que en los días que corren han quedado totalmente obsoletas y deberían ser dejadas de lado inmediatamente.

Para mejorar financieramente no hay otra posibilidad que vivir de la forma más "costosa" posible.

Los Mitos

Mito 1: Trabajar duro es el camino al dinero
Este es el primer mito que vamos a ver. La mayor parte de la gente supone que tener un trabajo en una compañía importante, luego de matarnos trabajando durante años y años es el camino correcto a tener muchísimo dinero en nuestra cuenta bancaria.

Pero hoy en día, la libertad financiera no está asegurada de esta forma, ya que, lamentablemente, podemos quedarnos sin trabajo en cualquier momento. Las empresas echan a sus empleados todo el tiempo.

Es algo que pasa y, si bien no hay que ponerse paranoicos con respecto a esta posibilidad, tampoco podemos estar cien por ciento de que nunca estaremos en problemas en este aspecto. No hay nada que esté garantizado para durar eternamente, así que deberíamos tener esto en cuenta y saber que por muy duro que trabajemos, hay grandes posibilidades de que los únicos que se vuelvan más y más ricos son los dueños de la empresa.

Muchas personas no duran en sus trabajos más que unos pocos meses (o aún menos). Si lo piensan de esta forma, se darán cuenta de que, en realidad, lo único que hace el tener un trabajo estable con un sueldo estable es permitirnos vivir con menos preocupaciones, sabiendo cómo haremos para pagar los impuestos y con qué compraremos la comida el mes siguiente.
Saber utilizar el dinero que nos sobra de nuestro sueldo es el camino que nos puede llevar a tener mucho más dinero extra.

Recuerde siempre: la única persona que se preocupa por nuestro bienestar económico es, querámoslo o no, uno mismo.

Mito 2: El ahorro es la base de la fortuna
Es muy probable que desde muy chicos se nos haya enseñado que ahorrar es algo que debemos hacer. En los tiempos de nuestros padres, el ahorro era el camino a la tranquilidad tanto económica como de espíritu, de cierta forma.

No queremos decir que saber ahorrar no sea algo bueno. Todo lo contrario. Saber ahorrar es una forma de aprender a controlarnos, a tener fuerza de voluntad suficiente como para no caer en todas las tentaciones que se nos presentan. Esto es muy bueno, en mucho órdenes de la vida. Pero no es suficiente para volverse ricos. El ahorro solo no es una forma de tener mucho dinero alguna vez en la vida.

Bueno, en realidad, si podríamos volvernos ricos gracias a nuestros ahorros... si no tenemos problemas en esperar durante muchos, muchos años. Ese es el gran problema con los ahorros. No generan nuevos ingresos, sino que se limitan a almacenar lo que ya tenemos.
La forma de lograr que nuestros ingresos no se estanquen, sino que crezcan, es invirtiendo nuestro dinero.

Mito 3: Las deudas son el enemigo
Este es el otro mito más común con el que nos solemos encontrar. Se trata de quien nos dice que tener deudas es algo que hay que evitar a cualquier costo. Las deudas son un demonio que hay que evitar a cualquier costo. O, al menos, eso es lo que nos han enseñado desde pequeños.

Pedir dinero prestado no es algo malo que debemos evitar a cualquier costo. Esta mirada es definitivamente el tipo de instrucción que recibimos de nuestros padres y que se interpone en nuestro camino hacia el éxito.

Tampoco queremos decir que tener cientos de deudas es algo a lo que debemos aspirar. Pero el saber gastar (invertir, mejor dicho) el dinero de los préstamos que conseguimos es una forma de poder generar dinero. La diferencia entre un desastre financiero y un triunfo radica en nuestra inteligencia para hacer las cosas bien. Por esto es que el tener unas pocas deudas no es algo a lo que debamos tener miedo. Por supuesto, nos referimos a deudas contraídas por préstamos, no a deudas de juego o por el estilo. Estas son definitivamente malas.

En definitiva, una deuda contraída para comprarnos un auto es una mala deuda. Una contraída para fundar una pequeña empresa es buena. Todas aquellas que a la larga puedan generarnos un beneficio son deudas a las que no tendríamos que tenerle miedo.

Mito 4: Se necesita dinero para generar dinero
Sí, es cierto, se necesita dinero para generar dinero. Hasta ahí estamos de acuerdo. Lo que no es cierto es que este dinero tenga que ser el nuestro.

Nadie dispone de recursos ilimitados a la hora de empezar a generar dinero, no al menos en un principio. Si somos Bill Gates, probablemente si tengamos recursos ilimitados. Pero si somos una persona con un ingreso común, no los tendremos. Entonces tenemos que poner en juego las posibilidades que tengamos de conseguir nuevos recursos para poner en funcionamiento nuestro negocio. Necesitaremos dinero, gente, maquinarias. Para todo esto, podemos conseguir el apoyo de alguien con más experiencia que nosotros. Alguien tiene todo lo que necesitamos. Y esta en nosotros poder usarlo en nuestro (y el suyo también) beneficio.

Mito 5: Invertir es riesgoso
Bueno, sí, invertir, cuando no sabemos muy bien lo que estamos haciendo y cuando no tenemos la experiencia necesaria puede ser algo riesgoso. También lo es cruzar la calle, manejar un auto o viajar en avión. Y no por eso dejamos de hacerlo.

Como en muchas otras actividades, el riesgo propiamente dicho no está en la inversión, sino en no saber lo que estamos haciendo. Si sabemos controlar las inversiones y lo que estamos haciendo, entonces el riesgo es mínimo.

Hacer un poco de investigación es la única forma de reducir los riesgos. Apostar simplemente a lo que nos dicen que es bueno o que nos va a dar ganancias es la mejor forma de aumentar el riesgo de lo que estamos haciendo. Volar a ciegas es una invitación al desastre.

Aquellos que dicen que invertir es riesgoso son aquellos que han perdido cuando invirtieron. Y son también los que nunca volvieron a invertir luego de perder. Y esto les genera un error de impresión. Por eso este rumor está tan repartido.

Las únicas formas de no correr riesgos es no hacer absolutamente nada o, por el contrario, aprender mucho sobre lo que vamos a intentar. Adivinen cual es la mejor opción.

Mito 6: La fortuna se ve en lo que poseemos
Éste es probablemente el más paradójico de los mitos. Por un lado, el tener posesiones costosas no siempre demuestra un alto nivel adquisitivo. Y, por otro lado, muchas veces el tener mucho dinero permite poder tener una apariencia un tanto pobre. Sólo mucho dinero permite estar más allá de lo que éste permite.

La riqueza no es exactamente una necesidad de posesiones materiales, sino un estado de la mente. Es la habilidad de volver a ser rico si alguna vez perdemos todo, es la intención, irrevocable y por ello autocumplida, de tener muchísimo dinero.

Finalmente, si hemos visto la lista anterior, seguramente nos habremos dado cuenta de que tenemos alguno de los mitos anteriores firmemente encastrados en nuestras mentes. Y poder superarlos, ahora que los conocemos, es el camino hacia el éxito.

Fuente: www.enplenitud.com

El arte de cometer un error

En vez de instruirnos a mi amigo Mike y a mí para evitar errores, mi padre rico nos enseñó el arte de cometer un error y obtener sabiduría a partir de él.

Durante una de esas lecciones mi padre rico dijo:

Lo primero que ocurre después de que cometes un error es que te molestas. Todas las personas que conozco se molestan. Es el primer indicio de un error, dijo mi padre rico. En ese punto de molestia, descubres quién eres en realidad.”

“¿Qué quieres decir con ‘quién eres en realidad’?”, preguntó Mike.

“Bien, en el momento de la molestia, nos con vertimos en alguno de estos personajes”, dijo mi padre rico, que siguió describiendo un conjunto de personajes que aparecen cuando nos molestamos al cometer un error:

1. El que miente. El mentiroso dirá cosas como: “Yo no hice eso”, o “no, no, no. No fui yo”, o “no sé lo que ocurrió”, o “pruébalo”.

2. El que culpa a los demás. La persona que culpa a los demás dirá cosas como: “Fue tu culpa, no mía”, o “si mi esposa no gastara tanto dinero, yo estaría en mejor posición financiera”, o “yo sería rico si no tuviera hijos”, o “a los clientes no les interesan mis productos”, o “los empleados ya no son leales”, o “no fuiste claro en tus instrucciones”, o “es culpa de mi jefe”.

3. El que justifica los errores. Las personas que justifican los errores dicen cosas como: “Yo no tengo una buena educación, por lo que no salgo adelante”, o “lo hubiera logrado si hubiera tenido más tiempo”, o “ah, yo no quería ser rico de cualquier manera”, o “pues todos los demás lo estaban haciendo”.

4. El que renuncia. La persona que renuncia dice cosas como: “Te dije que nunca iba a funcionar”, o “esto es muy difícil y no vale la pena. Voy a hacer algo más fácil”, o “¿por qué estoy haciendo esto? Yo no necesito esta molestia”.

5. El que niega la realidad. Mi padre rico se refería a este tipo de personas como “el gato en el cajón de arena”, lo que significa que tienden a enterrar sus errores. La persona que niega que ha cometido un error dice frecuentemente cosas como: “No, no hay nada mal. Las cosas marchan bien”, o “¿error? ¿qué error?”, o “no te preocupes. Las cosas saldrán bien”.

Mi padre rico dijo: “Cuando la gente se molesta debido a un error o accidente, uno o más de esos personajes se apodera de su mente y cuerpo. Si usted quiere aprender y obtener sabiduría de ese invaluable error, debe permitir que el responsable asuma el control de su pensamiento. El responsable eventualmente dirá: “¿Qué invaluable lección puedo aprender de este error?

Mi padre rico decía a continuación: “Si una persona dice: ‘Lo que he aprendido es que nunca haré esto otra vez’, probablemente no ha aprendido mucho. Muchas personas viven en un mundo que se reduce porque siguen diciendo: ‘Nunca haré esto otra vez’, en vez de decir: ‘Estoy contento de que esto haya ocurrido porque aprendí esto o aquello de esta experiencia.’ Además la gente que evita cometer errores o desperdicia errores nunca ve el otro lado de la moneda.”

Yo fracasé en la preparatoria en dos ocasiones por que no podía escribir. El hecho de que mis libros formen parte de las listas de los libros mejor vendidos de The New York Times, el Sydney Morning Herald y The Wall Street Journal es mágico. Es paradójico que yo sea conocido por temas en los que fracase inicialmente escribir, crear negocios, vender, hablar, realizar inversiones y contabilidad No soy conocido por aquellas cosas que eran fáciles y que yo disfrutaba hacer: deslizarme sobre las olas, la economía, el rugby y la pintura.

En el mundo de mi padre rico, él consideraba que el riesgo, los errores y el fracaso son una parte integral del desarrollo humano. De manera que en vez de evitar el riesgo y los errores, aprendió a manejarlos. Su perspectiva era que un error es sencillamente una lección que trae aparejadas emociones.

Él decía: “Siempre que cometemos un error, nos molestamos. La molestia es la manera en que nuestro Creador nos dice que necesitamos aprender algo. Es una palmadita en el hombro que nos dice: Presta atención. Tienes algo importante que aprender.’ Si mientes, culpas a los demás, justificas o niegas la molestia, desperdicias la molestia y desperdiciarás una preciosa joya de sabiduría.”

Robert Kiyosaki

El éxito y el fracaso financiero

Un artículo aparecido hace un tiempo, en los Estados Unidos, señalaba que el numero de millonarios existentes en ese país había llegado a los 3.5 millones de personas con un patrimonio superior a un millón de dólares.

Un estudio reciente (antes de la crisis de octubre de 2008) registraba que cada 4 minutos se creaba un nuevo millonario en los Estados Unidos.

Curiosamente, ese mismo artículo, también señalaba, cómo en el mismo país, con las mismas leyes y las mismas oportunidades, durante ese mismo año, más de un millón de norteamericanos se habían declarado en quiebra y/o bancarrota financiera.

Ahora, lo que esto prueba, es que el éxito o el fracaso financiero no es solamente el resultado de circunstancias generales, sino de decisiones individuales.

Muchas personas podrían argumentar que la dificultad para lograr el éxito financiero en ciertos países o regiones del mundo se encuentra en las enormes dificultades que enfrentan dichas economías, y aunque ciertamente la inflación, la devaluación de las monedas locales y las enormes tasas de desempleo han sido la causa de grandes crisis en los últimos años, cabe anotar que bajo estas mismas circunstancias, cientos de miles de personas y empresas, se las han ingeniado para crear y generar grandes fortunas.

Deseo repetir nuevamente que todo esto apunta a una misma dirección: El éxito financiero, al igual que el éxito en cualquier área de nuestra vida, no es más que el resultado de una decisión personal, y las personas que triunfan, triunfan a propósito, ya que ellas se propusieron triunfar y lo lograron y creo yo que lo hubieran logrado bajo cualquier circunstancia.

Porque, contrariamente a lo que la mayoría de las personas puedan pensar, tanto como un 80% de estos nuevos millonarios no son descendientes de los Rockefeller, ni heredaron enormes fortunas, sino que lograron crear su riqueza por ellos mismos, empezando de cero. Muchos de ellos crearon sus propias empresas, y la mayoría no son personas poseedoras de dotes fuera de lo común, ya que tanto como un 20% de ellos nunca asistieron a la Universidad, y menos de un 0.5 % lograron sus fortunas como estrellas de cine, o deportistas estilo Michael Jordan.

Se trata, entonces, de personas comunes y corrientes, que decidieron triunfar y darle un vuelco total a sus vidas, simplemente porque estaban cansadas de estar cansadas; estaban cansadas de vivir de cheque en cheque y de mes en mes, o peor aún, sin nada de cheque al final del mes, pero con mucho mes al final del cheque, y entonces, decidieron cambiar.

Jean Paul Getty, decía refiriéndose a este tipo de personas, lo siguiente: pese a que aproximadamente un 80 % de las riquezas del mundo se encuentran en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas estas riquezas y las repartiésemos de igual manera entre cada uno de los habitantes del planeta, en 5 años, estas riquezas estarían en manos del mismo 20 % inicial, porque mientras algunas personas se han ocupado de desarrollar hábitos de éxito y poseen una mentalidad de abundancia que les permite crear y aprovechar oportunidades, otros se han ocupado de desarrollar hábitos que los mantienen constantemente quebrados financieramente, porque poseen una mentalidad de pobreza y escasez, capaz de disipar la más grande de las fortunas

De hecho, se ha sabido de personas que heredaron enormes fortunas o que se ganaron la lotería, solo para encontrarse nuevamente en la pobreza, unos años más tarde; pero la buena noticia es que todos podemos tomar la decisión de pertenecer a ese 20% mas productivo, y de eso es precisamente de lo que se trata el primer paso hacia la riqueza: de ACEPTAR UN 100% DE LA
RESPONSABILIDAD POR NUESTRO ÉXITO FINANCIERO Y DEJAR DE DAR EXCUSAS

En su libro, “Mi vecino, el Millonario”, Tom Stanley y William Danko, describen algunas de estas decisiones que han llevado a personas comunes y corrientes a formar parte de este grupo privilegiado, y como se puede ver leyendo el libro, son decisiones que todos podemos tomar, porque el éxito deja huellas.

Nosotros podemos ver que han hecho estas personas para crear sus fortunas y podemos seguir su ejemplo. Dos tercios de estas personas, por ejemplo, construyeron sus fortunas mediante la creación de su propia empresa, y contrariamente a lo que podamos pensar, una gran mayoría de ellas aún permanecen casadas en su primer matrimonio.

Ellas no necesariamente viven en ostentosas mansiones de lujo, pero sí en buenos vecindarios, ni tampoco conducen lujosos automóviles o utilizan relojes de 30.000 dólares o pasan la mayor parte del año en vacaciones, como muchas personas suelen creer.

Y no lo hacen por dos razones:

Primero, porque en su mayoría son ahorradores, y optan por vivir un estilo de vida que les provea de ciertas comodidades, pero que no derroche y desperdicie su dinero, y

Segundo, porque ellos creen que la independencia financiera es mucho más importante que el desplegar un alto status social, porque lo cierto es que muchas de las personas que se preocupanmás por el status social y por desplegar la mayor cantidad de señales que den cuenta de sus posesiones materiales, en ocasiones son personas que crean problemas de crédito, tienen pocas inversiones, viven muy por encima de sus posibilidades, no llegando nunca a crear solidez financiera en sus vidas.

Camilo Cruz, "Cómo Crear Abundancia en su Vida"