martes, agosto 11, 2009

Cómo alcanzar la independencia financiera (I)

La cuestión del dinero es muy emocional y la mayoría de nosotros tenemos sentimientos ambivalentes con respecto a él: por una parte necesitamos la seguridad y comodidad que puede proporcionarnos; por otra, sentimos cierto temor a que el éxito financiero corrompa nuestros principios éticos. Ciertamente, la televisión y las películas han hecho mucho por crear una imagen de la gente rica como modelo de intrigante y maquiavélico. ¿Cuándo fue la última vez que ha visto un programa en que el «bueno de la película» estaba representado por una persona adinerada?

En los círculos religiosos se cita a menudo de forma equivocada a la Biblia, aunque lo hagan con la mejor intención del mundo. En vez de pensar que el ansia de dinero es la raíz de toda la maldad algunas personas interpretan que el dinero es la raíz de toda maldad. Naturalmente, lo correcto es citar la frase bíblica íntegramente. Si convierte al dinero en su único amor y se afana en enriquecerse con exclusión y a costa de otros valores más importantes, está perdiendo, en lugar de ganando.

Sin embargo. vamos a analizar esta cuestión: si pudiera ganar más, ¿debería hacerlo? ¿En el tiempo que destina a trabajar y ganar dinero, no debe intentar conseguir lo máximo posible?
Creo sinceramente que la mayor satisfacción de la vida la obtienen aquellos que, como nosotros, se proponen sacar el máximo rendimiento de todo lo que tenemos. De hecho, si no rendimos al máximo de nuestras facultades, pueden producirse serios problemas psíquicos.

Los humanos somos seres con iniciativa emprendedores. Las estaciones del año suponen un reto para nosotros. Vemos la tierra, el sol, la lluvia y la semilla, y sentimos cómo nos estimulan para que los dominemos y amaestremos. Es como si la vida y la naturaleza nos estuvieran diciendo «¿Tienes ingenio suficiente como para hacer de nosotros algo sin igual? Sólo somos materia prima. ¿Eres capaz de crear algo único de nosotros?»

Usted y yo, que somos emprendedores, no deberíamos sentirnos desanimados, sino ansiosos por conseguir una alta productividad, el pleno desarrollo de todo el potencial de nuestras diversas partes vitales, la utilización de nuestro ingenio en su totalidad, incluyendo también el aspecto de creación de riqueza. En esto consiste la esencia de la vida.

Brevísima Historia de la Bolsa


La Bolsa de valores es una institución muy antigua y que
parece tener sus orígenes en Roma, en el muy célebre
Collegium Mercatorium, evocado por el historiador Tito
Livio
, como lugar de especulación financiera. Esta práctica
no sobrevivió al caos político que caracterizó al ocaso del
Imperio Romano y se debió esperar a las ferias
comerciales de la Edad Media y el Renacimiento, para que
la Bolsa reviviera definitivamente.

Entre las diversas explicaciones del origen de la
palabra Bolsa, la más probable se remonta al siglo XIV, en
Bélgica, en la ciudad de Brujas donde se reunían los
negociantes en el hotel del caballero Van der Buerse y sus
parientes venecianos Della Bursa. Esta familia usaba un
escudo de armas donde figuraban tres bolsas de oro.
El nombre sería luego extendido, así, a la asamblea y
más adelante sería adoptado por otros mercaderes de las
grandes ciudades belgas y extranjeras, como Amberes,
Amsterdam y Lyon, a partir del siglo XV.

En 1694 fue creado en Inglaterra el centro bursátil de
la City, el cual jugó un papel fundamental en el desarrollo
de los mercados financieros.

En 1724, Francia se dota de una moderna Bolsa, por
decreto real, la cual se ubicaba en calle Vivienne, en París.
En 1808 se puso la primera piedra del palacio Brongniart,
ordenado por Napoleón I, donde funciona la Bolsa de
París hasta los días de hoy.

Las demás Bolsas aparecen a partir del siglo XVIII.
La Bolsa de fondos públicos de Bruselas fue creada en
1801.

La Bolsa de Norteamérica, el New York Stock
Exchange Board
, ubicado en la célebre calle llamada Wall
Street
, de New York, nace en 1817.

Wall Street es una calle que va desde Roosevelt Drive,
cerca del East River, hasta la vieja iglesia de La Trinidad.
Esta calle adquirió ese nombre debido a un muro
construido a lo largo de ella con el objeto de mantener
encerrado el ganado e impedir el ingreso de los indios,
poco tiempo después de que New York fuera fundada
como un centro de comercio holandés, en el año 1609.

Esta calle se convirtió rápidamente en un centro de actividad comercial, debido a que conectaba los muelles que prestabanservicio al comercio por el río Hudson, en un extremo, y al negocio de importación del río East, en el otro.

Los primeros comerciantes tuvieron muchos negocios,
compraban y vendían productos del sector agropecuario,
tales como pieles de osos, melaza y tabaco,
comercializaban monedas extranjeras, aseguraban
mercancías y especulaban con la tierra.

En 1789, el primer congreso de Estados Unidos se
reunió en el Federal Hall localizado en Wall Street y
autorizó la primera orden de una emisión de U$ 80 millones
en bonos del gobierno, para absorber el costo de la guerra.

Dos años más tarde, se adicionaron a los bonos del
gobierno las acciones de bancos cuando Alexander
Hamilton, secretario del Tesoro, fundó el primer Banco de
la nación, llamado Banco de los Estados Unidos, y ofreció
las acciones al público. Los empresarios de Wall Street
pronto empezaron a programar remates de acciones y
bonos, tal como lo realizaban para los productos agrícolas
y, finalmente, formalizaron esta organización fundando La
Bolsa de Valores de New York (NYSE).

La edad de oro de la Bolsa comienza a finales del
siglo XIX y llega hasta la primera guerra mundial.
En 1914, la City situada al este de Londres, se
convierte en el centro financiero del mundo, seguido de
cerca por la plaza de París.

La fuerte inflación de los períodos entre la primera
guerra, la crisis de 1929 y luego la segunda guerra mundial,
propinan duros golpes a los mercados europeos, lo que
permite a New York ocupar el primer puesto, lugar que
mantiene hasta hoy.

Diez pasos para despertar el genio financiero (I)

1. Necesito una razón más grande que la realidad
La fuerza del espíritu...
Si usted le pregunta a la mayoría de las personas si les gustaría ser ricas o financieramente libres, dirían “sí”. Pero entonces se interpone la realidad. El camino se ve demasiado largo, con demasiadas colinas para subir. Es más fácil tan sólo trabajar por el dinero, y luego entregar el sobrante a su agente financiero.

Una razón o propósito, es una combinación de “quieres” y “no quieres”. Cuando la gente me pregunta cuál es mi razón para querer ser rico, la respuesta es unas combinaciones de, “quieres y no quieres”, profundas y emocionales.

Haré una lista con algunos. Primero los “no quiero”, porque de ellos surgen los “quiero”. No quiero trabajar toda mi vida. No quiero aquello a lo que mis padres aspiraban, es decir, la seguridad de un empleo y una casa en los suburbios. No me gusta ser empleado odiaba que mi
padre siempre se perdiera mis partidos de fútbol porque estaba trabajando en su carrera. Yo sentí odio cuando mi papá trabajó intensamente toda su vida y, a su muerte, el gobierno tomó casi por lo cual él había trabajado. Cuando falleció, casi ni pudo legar a los suyos todo aquello por lo cual había trabajado con tanto esfuerzo. Los ricos no hacen eso. Ellos trabajan arduamente, y luego pasan todo a sus hijos.

Ahora los “quiero”. Quiero ser libre de viajar por el mundo y el estilo de vida que amo. Y quiero hacer esto mientras aún soy joven. Quiero simplemente ser libre. Quiero el control sobre mi tiempo vida. Quiero que el dinero trabaje para mí.

Esas son mis razones emocionales, profundamente asentadas. ¿Cuales son las suyas? Si no son lo suficientemente fuertes, puede ser que la realidad del camino por delante sea mayor que sus razones. He perdido dinero y he tenido que volver atrás muchas veces, pero fueron profundas razones emocionales las que me mantuvieron de pie, yendo hacia adelante.

Como ya he dicho, desearía poder decir que fue fácil. No fue así, pero tampoco fue tan duro. Pero, sin una fuerte razón o propósito, todo en la vida es duro.

Diez pasos para despertar el genio financiero (II)

2. Elijo diariamente
El poder de elegir... Esa es la mayor razón la que las personas viven en un país libre. Queremos el poder de elegir.

Financieramente, con cada dólar que cae en nuestras manos, nos es dado para nuestro futuro, el poder de elegir ser rico, pobre o parte de la clase media. Nuestros hábitos a la hora de gastar, reflejan quienes somos. La gente pobre simplemente tiene hábitos pobres en su forma de gastar.
A Mike, mi mejor amigo, le había sido entregado una columna de activos, pero aún él debía efectuar la elección de aprender a conservarla. Muchas familias ricas pierden su patrimonio en la generación siguiente, tan sólo porque no han entrenado a nadie como buen administrador para cuidar de sus activos.

Muchas personas eligen no ser ricos. Para el 90 por ciento de la población, ser rico es “demasiada molestia”. Así que inventan dichos como “a mí no me interesa el dinero”, o “nunca seré rico”, o “no tengo que preocuparme porque todavía soy joven”, o “cuando gane algo de dinero, recién me preocuparé por mi futuro”, o “mi esposo/esposa maneja las finanzas”. El problema con esas afirmaciones, es que roban dos cosas a la persona que elige tales pensamientos: una es el tiempo, que es su activo más preciado, y la otra es el aprendizaje. El simple hecho de que usted no tenga dinero, no es excusa para no aprender. Pero, la elección de qué hacemos con nuestro tiempo, nuestro dinero, y qué ponemos dentro de nuestras cabezas, es una elección que todos efectuamos a diario. Ese es nuestro poder de elección. Todos tenemos el poder de elegir. Yo simplemente elegí ser rico, y hago esa elección cada día.

INVIERTA PRIMERO EN EDUCACIÓN.

En realidad, el único activo verdadero que usted posee es su mente, la herramienta más poderosa sobre la cual tenemos dominio.

Al igual de lo que dije acerca del poder de elegir cada uno de nosotros puede elegir qué poner en su cerebro, una vez que seamos lo suficientemente adultos. La mayoría de las personas simplemente “compran inversiones”; en lugar de invertir primero en aprender cómo invertir.
¿Pero qué hago yo? Voy a seminarios. Me gusta cuando duran dos días porque me encanta sumergirme por completo en el tema.

En 1973 me encontraba mirando TV y apareció un tipo promocionando un seminario de tres días sobre cómo comprar propiedades sin anticipo. Gasté 365 dólares, pero ese curso me ha hecho ganar por lo menos 2 millones de dólares, si no más. Pero lo que es aún más importante, me compró vida ya no tengo que trabajar más por el resto de mí gracias a ese curso. Yo asisto a cursos de ese estilo por lo menos dos veces al año.

Amo las cintas de audio. Y la razón es, que puedo rebobinarlas rápidamente. Yo estaba escuchando un casete de Peter Lynch, y él dijo algo con lo cual yo estaba en total desacuerdo. En lugar de ponerme arrogante y crítico, simplemente oprimí rebobinar, y escuché esa porción de cinco minutos de cinta durante al menos veinte veces. Posiblemente más. Pero, de repente, por haber mantenido mi mente abierta, entendí por qué dijo lo que dijo. Fue como magia. Sentí como si yo tuviera ventana dentro de la mente de uno de los mayores inversores de nuestra época. Obtuve una clara visión interna y una enorme profundización de los vastos recursos de su educación y experiencia.

El resultado neto es que yo aún conservo el viejo modo de pensar, pero también cuento con la manera de ver de Peter, sobre una determinada situación o problema. Tengo dos pensamientos en lugar de uno. Una forma más de analizar un problema o una tendencia, y eso no tiene precio. Hoy digo a menudo, “¿De qué forma haría esto Peter Lynch, Donald Trump, Warren Buffet, o George Soros?” La única manera tengo, de acceder a su vasto poder mental, es siendo lo suficiente humilde como para escuchar o leer lo que ellos tienen para decir. Las personas arrogantes o críticas, son generalmente personas con baja autoestima, que tienen miedo de correr riesgos. Y sepa que si usted aprende algo nuevo, le será necesario cometer errores en orden de entender plenamente lo que ha aprendido.

Hay tantas personas “inteligentes” que argumentan o se defienden cuando una idea nueva está en desacuerdo con su forma de pensar. En este caso, la así llamada “inteligencia” combinada con “arrogancia” es igual a “ignorancia”. Todos conocemos personas con alto nivel de educación, o que creen ser muy listas, pero cuyas hojas de balance muestran una imagen diferente. Una persona verdaderamente inteligente recibe bien las nuevas ideas, porque pueden sumar a la sinergia de las otras ideas acumuladas. Escuchar es más importante que hablar. Si eso no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos orejas y una sola boca.

Demasiada gente piensa con su boca, en lugar de escuchar para absorber nuevas ideas y posibilidades. Ellos argumentan, en lugar de formular preguntas.

Pienso profundamente en mi riqueza. No adhiero a la mentalidad “hazte rico rápidamente” que tiene la mayoría de los jugadores de lotería o los apostadores de casinos. Puedo entrar y salir del mercado de valores, pero apuesto a la educación. Si desea pilotear un avión, mi consejo es que primero tome lecciones. Siempre me impresiona la gente que compra acciones o propiedades, pero nunca invierten en su mayor activo: su mente.

Diez pasos para despertar el genio financiero (III)

3. Elija a sus amigos cuidadosamente
El poder de la asociación... Antes que nada, yo no elijo a mis amigos por su estado financiero. Tengo amigos que verdaderamente han hecho votos de pobreza, así como amigos que ganan millones por año. El punto es que yo aprendo de todos ellos, y hago conscientemente el esfuerzo de aprender de ellos.

Ahora bien, debo admitir que hay personas a las cuales verdaderamente busqué porque tenían dinero. Pero yo no estaba detrás de su dinero; estaba buscando sus conocimientos. En algunos casos, estas personas adineradas se han convertido en amigos íntimos, pero no todos.
Pero existe una distinción que me gustaría señalar. He notado que mis amigos con dinero hablan de dinero. Y no quiero decir que se jactan. Están interesados en el tema. De manera que aprendo de ellos, y ellos aprenden de mí. Mis amigos, los que sé que están en serios aprietos financieros, no quieren hablar de dinero, negocios o inversiones. A menudo lo ven como tosco o poco intelectual. Así que también aprendo de esos amigos que luchan financieramente. Descubro qué no hacer.

Tengo algunos amigos que han generado más de un millón de dólares en su corta vida. Los tres reportan el mismo fenómeno: sus amigos que no tienen dinero, jamás han venido a preguntarles cómo lo han hecho. Pero sí han venido a pedir una de estas dos cosas: a) un préstamo, y b) un empleo.

UNA ADVERTENCIA:
No escuche a la gente pobre o temerosa. Yo tengo amigos así, y los quiero entrañablemente, pero ellos son los “Gallinitas” de la vida. Cuando se trata de dinero, en especial de inversiones “el cielo siempre se está cayendo”. Ellos siempre pueden decirle por qué algo no va a funcionar. El problema es que la gente los escucha, pero esa gente que acepta ciegamente información fatal y pesimista, también es “Gallinita”. Como expresa el viejo dicho “las de un mismo plumaje se juntan”.

Si usted mira la CNBC, que es una mina de oro de información para inversores, verá que a menudo invitan a un panel de, así llama “expertos”. Un experto dirá que el mercado está a punto de colapsar, mientras que otro dirá que en realidad está a punto de explotar. Si usted es listo, escuchará a ambos. Mantenga su mente abierta porque ambos tienen puntos válidos. Desafortunadamente, la mayoría de la gente pobre escucha a los “Gallinitas”.

He tenido otros amigos íntimos que han tratado de que yo abandone algún negocio o inversión. Unos años atrás, un amigo me dijo que estaba entusiasmado porque había encontrado un certificado de depósito al 6%. Le dije que yo ganaba el 16% del gobierno estatal. Al día siguiente me envió un artículo que describía los motivos por los cuales mi inversión era peligrosa. He seguido recibiendo por años ese 16% hasta el día hoy, y él aún obtiene su 6%.
Diría que una de las cosas más difíciles de la adquisición de riqueza, es ser fiel a sí mismo, y no dejarse llevar por la multitud. Porque, en los mercados, generalmente la multitud aparece tarde, y acaba hecha pedazos. Si un gran negocio está en primera plana, en la mayoría de los casos es demasiado tarde. Busque nuevas oportunidades. Como surfistas solíamos decir: “Siempre viene otra ola”. Las personas que apresuradamente se montan tarde a la ola, usualmente, acaban aniquiladas.

Los inversores inteligentes no se dejan arrastrar por los mercados. Si pierden una ola, detectan la siguiente y se ponen en posición. Esto resulta difícil para muchos inversores porque comprar algo que no es popular los atemoriza. Los inversores tímidos son como ovejas avanzando con el rebaño. O bien su codicia los retiene, cuando los inversores sabios ya han obtenido sus ganancias y se retiraron. Los inversores tímidos invierten cuando la inversión aún no es popular. Saben que la ganancia se hace al comprar, y no al vender. Esperan pacientemente. Como ya dije, no se dejan arrastrar. Al igual que el surfista, aguardan en pos al próximo gran oleaje.

Se trata de “comercio desde adentro” (con información). Existen formas ilegales de “comercio desde adentro”, pero también hay formas legales. De cualquiera de las dos maneras, se trata de “comercializar desde adentro”. La única diferencia es ¿cuán lejos se encuentra usted del interior? La razón por la que es deseable tener amigos ricos que están cerca del interior, es que es allí donde se gana el dinero. Se gana en base a información. Usted necesita oír acerca del próximo boom, lograr entrar, y salir antes de la próxima quiebra. No estoy diciendo que lo haga en forma ilegal, pero, cuanto más rápido se entere, mejores son sus chances de obtener beneficios con mínimos riesgos. Por eso necesita amigos. Y eso, es inteligencia financiera.

Diez pasos para despertar el genio financiero (IV)

4. Domine una fórmula y luego aprenda una nueva
El poder de aprender rápidamente...
Digo, “te conviertes en lo que estudias”. En otras palabras, tenga cuidado con lo que estudia y aprende, porque su mente es tan poderosa, que usted se convierte en lo que introduce en su cabeza. Por ejemplo, si estudia cocina, entonces tenderá a cocinar. Será un cocinero. Cuando ya no desee ser un cocinero, necesitará estudiar alguna otra cosa. Digamos, maestro de escuela. Luego de estudiar magisterio, usted seguramente se convertirá en maestro. Y así sucesivamente. Elija cuidadosamente lo que estudia.

Cuando se trata de dinero, las masas generalmente tienen una fórmula básica que aprendieron en el colegio. Y esa fórmula es: trabaja por el dinero. La fórmula que veo predominar en el mundo es que todos los días, millones de personas se levantan y van a trabajar, ganan dinero, pagan deudas, mantienen el balance de sus cuentas, invierten un poco en algún fondo común, y vuelven a trabajar. Esta es la fórmula básica.

Si está cansado de lo que está haciendo, o no está ganando lo suficiente, se trata simplemente de un caso de cambiar la fórmula a través de la cual gana dinero.
Años atrás, cuando tenía 26 años, asistí a una clase de fin de semana titulada “Como invertir en ejecución de hipotecas de bienes raíces”.

Aprendí una fórmula. El siguiente truco, era tener la disciplina de poner en acción lo que había aprendido. Allí es donde la mayoría se detiene. Durante tres años, mientras estaba trabajando en Xerox, pasé mi tiempo libre aprendiendo a dominar el arte de adquirir hipotecas.

He ganado millones de dólares usando esa fórmula, pero actualmente, el negocio se ha puesto demasiado lento y hay demasiadas personas haciéndolo.

Así que, luego de dominar esa fórmula, salí a buscar otras. En muchos de los casos, no utilicé en forma directa la información aprendida, siempre aprendí algo nuevo.

He asistido a clases concebidas únicamente para comerciantes de productos derivados, otras para comerciantes de productos de consumo e incluso a una clase para especialistas en caos. Me encontré en un ámbito alejado del mío, estando en un recinto lleno de personas doctorados en física nuclear y ciencia espacial. Pero aún así, aprendí muchísimas cosas que volvieron más significativas y lucrativas mis inversiones en acciones y propiedades.

Muchos colegios secundarios y universidades comunitarias, tienen clases sobre planificación financiera y adquisición de inversiones tradicionales. Son buenísimos lugares donde empezar.
Pero yo siempre busco una fórmula más veloz. Y esa es la razón por la cual, sobre una base bastante regular, gano más en un día que mucha gente ganaría en toda su vida.

Otra acotación. En el rápidamente cambiante mundo actual, ya no cuenta tanto lo que usted sabe, porque a menudo su conocimiento ya es obsoleto. Lo que hoy cuenta es la velocidad con que aprende. Esa habilidad no tiene precio. Es impagable a la hora de encontrar fórmulas más veloces, si prefiere, para hacer “dinero”. Trabajar arduamente por el dinero es una antigua fórmula nacida en la época del hombre de las cavernas.

Diez pasos para despertar el genio financiero (V)

5. El poder de la autodisciplina
Si no puede tener control sobre sí mismo, no trate de hacerse rico. No tiene sentido invertir, ganar dinero, y dejarlo ir. La falta de autodisciplina es la causa por la cual la mayor los ganadores de loterías quiebran, aún poco tiempo después haber ganado millones. La falta de autodisciplina es la causa de que la causa de que las personas que reciben un aumento, salgan inmediatamente a comprar un nuevo automóvil o a tomar un crucero.

Resulta difícil decir cuál de los diez pasos es él más importante. Pero de todos, este paso es probablemente el más difícil de dominar, si no forma ya parte de, su carácter. Me aventuraré a decir que la falta de autodisciplina personal es el factor delineante No 1 entre los ricos, los pobres, y la clase media.

Puesto de forma simple, las personas que tienen baja autoestima y poca tolerancia a la presión financiera, jamás, y lo digo enfáticamente, jamás podrán ser ricos. Como he dicho anteriormente, una lección aprendida de mi padre rico era que “el mundo te presionará”. El mundo pone a prueba a las personas, no porque otros sean abusadores, sino porque el individuo carece de control interno y disciplina. La gente que no tiene fortaleza interior, a menudo pasa a ser víctima de quienes poseen autodisciplina.

En las clases para empresarios que yo doy, les recuerdo constante-mente a las personas que no se enfoquen en su producto o servicio, sino en desarrollar sus capacidades de gestión. Las tres habilidades de gestión necesarias para iniciar su propio negocio son:

a. Administración del flujo de dinero en efectivo.
b. Administración de la gente.
c. Manejo de su tiempo.


Y diría que, la capacidad de gestionar exitosamente estas tres áreas, es aplicable a todos, no solamente a los empresarios. Las tres tienen importancia en la manera en que desarrolla su vida como individuo, o como parte de una familia, un negocio, una organización de caridad, una ciudad, o una nación.

Cada una de estas habilidades, se ve acrecentada por el dominio de la autodisciplina.

Una imagen vale más que mil palabras. De manera que, comparemos el extracto de cuenta de las personas que se pagan a sí mismos primero, con el de quienes no lo hacen. Una vez más, lo que relata la historia, tiene que ver con la comprensión del flujo del dinero. Mucha gente mira los números y se pierde la historia. Si usted realmente puede comenzar a entender el poder del flujo del dinero, pronto se dará cuenta de qué es lo que está mal en el grafico siguiente, o por qué el 90 por ciento de las personas trabaja arduamente durante toda su vida, y necesita sostén del gobierno, Seguridad Social, cuando ya no son aptos para trabajar.

Ya puedo escuchar los alaridos de aquellos de ustedes que creen sinceramente en pagar primero sus cuentas. Y puedo escuchar esa gente “responsable” que paga sus cuentas a tiempo. No estoy diciendo que sean irresponsables y no paguen sus cuentas. Todo lo que digo es que haga lo que dice el libro, o sea, “páguese primero a sí mismo” Ha habido meses en mi vida en que, por distintas razones, el flujo de dinero era mucho menor que mis cuentas. Aún así, me pagaba primero a mí mismo. Mi contador y el tenedor de libros vociferaban con pánico. “Van a venir por ti. El Ente Nacional de Recaudaciones te va a meter en prisión”. “Vas a arruinar tu historial de crédito”. “Te van a cortar la electricidad”. Aún así, me pagaba primero a mí mismo.

No estoy hablando de ser irresponsable. La razón por la cual no poseo grandes deudas de tarjetas de crédito, ni deudas por gastos innecesarios, es porque quiero pagarme primero a mí mismo. La razón por la cual minimizo mi ingreso, es porque no quiero pagárselo al gobierno. Es por eso que, mi ingreso proviene de mi columna del activo a través de una corporación. Si trabajo por el dinero gobierno lo toma.

Así que, aunque pague mis cuentas en última instancia, soy suficientemente astuto, financieramente hablando, como para no entrar en una situación económica difícil. No me gusta consumir a crédito. De hecho, tengo obligaciones más altas que el 99 por ciento de la población pero no las pago yo; hay otras personas que pagan mis obligaciones. Se los llama inquilinos. De manera que la regla de “pagarse primero a sí mismo” es, en primer lugar, no se endeude. Aunque pago mis cuentas al final, lo establezco todo como para tener sólo pequeñas cuentas insignificantes para pagar.

En segundo lugar, cuando ocasionalmente me quedo corto de dinero, aún así me pago primero. Dejo que los acreedores y el gobierno protesten. Me gusta cuando se ponen duros. ¿Por qué? Porque esos tipos me hacen un favor. Me inspiran a salir y crear más dinero. Entonces, me pago primero a mí mismo, invierto el dinero, y dejo que los acreedores vociferen. De todas maneras, generalmente les pago enseguida. Mi esposa y yo tenemos un excelente crédito. Simplemente, no cedemos a la presión, gastando nuestros ahorros o liquidando paquetes de acciones para pagar deudas de consumo. Eso no es demasiado inteligente financieramente hablando.

De manera que la respuesta es:

a. No se endeude demasiado, de forma tal que después tenga pagar por ello. Mantenga bajos sus gastos. En primer lugar, realice inversiones. Luego, compre la gran casa, o el magnífico automóvil. Estar atrapado en la carrera de ratas no es inteligente.

b. Cuando se quede corto de dinero, deje que la presión construya y no que merme sus ahorros o inversiones. Use la presión para inspirar a su genio financiero para que aparezca trayendo nuevas maneras de ganar dinero, y entonces así, poder pagar sus cuentas.


La gente pobre tiene hábitos pobres. Un mal hábito bastante común se llama “Sumergirse en los Ahorros”. Los ricos saben que los ahorros sólo se utilizan para crear más dinero, no para pagar cuentas.

Sé que suena duro, pero como ya dije, si usted no está endurecido interiormente, el mundo lo estará empujando de un lado a otro.

Si a usted no le gusta soportar la presión financiera, entonces encuentre una fórmula que funcione para usted. Una buena, es disminuir los gastos, poner el dinero en el banco, pagar más impuesto a las ganancias de lo que corresponda, invertir en fondos comunes, y adherir al voto del promedio.

Diez pasos para despertar el genio financiero (VI)

6. Pague bien a sus asesores
El poder de un buen asesoramiento. Muchas veces veo gente poniendo un anuncio frente a su casa que dice “Dueño vende”. O actualmente veo en televisión varias personas anunciándose como “Asesores accesibles”.

Mi padre rico me enseñó que adoptan la táctica opuesta. El creía que había que pagar bien a los profesionales, y yo también he adoptado esa política. Actualmente, tengo abogados, contadores, agentes inmobiliarios y corredores de bolsa caros. ¿Por qué? Porque, y lo digo enfáticamente, si las personas trabajan profesionalmente, sus servicios harán que usted gane dinero. Y cuanto más dinero ganen ellos, más gano yo.

Vivimos en la Era de la Información. La información no tiene precio. Un buen asesor debería brindarle a usted información, como también tomarse el tiempo de educarlo. Tengo varios asesores que están deseosos de hacer eso para mí. Alguno de ellos, me orientaron cuando tenía poco o nada de dinero, y hoy aún siguen conmigo.

Lo que le pago a un asesor no es nada en comparación con la cantidad de dinero que puedo ganar gracias a la información que me brindan. Me encanta cuando mi agente inmobiliario o mi corredor de bolsa ganan mucho dinero. Porque usualmente eso significa que gané mucho también.

Un asesor es el equivalente de sus ojos y sus oídos en el mercado. Ellos están todo el día allí, y de esta manera no tengo que estar yo. Yo mejor juego al golf.

De la misma manera, la persona que vende su casa por sí mismo no está valorando mucho su tiempo. ¿Por qué querría yo ahorrar unos pocos pesos, cuando puedo utilizar ese tiempo para hacer dinero, o pasarlo con los seres que amo? Lo que me parece gracioso es que muchas personas de clase media o baja, insisten en pagar propinas del 15 o 20 por ciento por el servicio de mesa en un restaurante, aunque el servicio no sea bueno, pero se quejan por tener que pagar del 1 por ciento a un agente inmobiliario. Parece como si disfrutaran de dar propinas a esas personas de la columna de sus gastos, mientras son inflexibles con las personas en su columna de las inversiones. Eso no es inteligente financieramente.

Muchos agentes no se han formado de la misma manera. Desafortunadamente, la mayoría son meramente vendedores. Diría que la gente de ventas, en el área inmobiliaria, es la peor. Ellos venden, pero en su vida, tienen pocas o ninguna propiedad. Hay una enorme diferencia entre un agente que vende casas, y uno que vende inversiones. Y es aplicable también a agentes de bolsa, bonos, fondos comunes, seguros, quienes se presentan como planificadores financieros.
Cuando entrevisto a cualquier profesional a quien pago honorarios, primero descubro cuántas propiedades o paquetes de acciones poseen ellos mismos, y qué porcentaje pagan en impuestos. Y aplico esto tanto a mis abogados, como a mis contadores.

Encuentre asesores que sientan de corazón sus mismos intereses. Muchos de ellos pasarán su tiempo educándolo, y pueden ser la mejor inversión que usted halle. Sea justo, y ellos en su mayoría también serán justos con usted. Si lo único que piensa es en bajarles
las comisiones, entonces, ¿por qué querrían pasar tiempo con usted? Se trata de simple lógica.
Como he dicho antes, una de las habilidades de gestión y dirección es la administración del personal. Muchas personas sólo pueden dirigir a aquellos ante los cuales se sienten más inteligentes, o sobre quienes tienen poder, como en el caso de personas en relación de dependencia. Muchos gerentes medios, continúan así, sin lograr ascensos porque saben cómo trabajar con personas por debajo de ellos, pero no con personas por encima de ellos. La verdadera capacidad consiste en poder dirigir y pagar bien a personas que son más sagaces que usted en algún área técnica determinada. Esa es la razón por la que las compañías tienen juntas de directores. Usted también debería tener una. Y eso es inteligencia financiera.

Diez pasos para despertar el genio financiero (VII)

7. El poder de obtener algo por nada
Cuando los primeros colonos blancos llegaron a Norteamérica, quedaron atónitos ante una práctica cultural que tenían algunos indios norteamericanos. Por ejemplo, si un colono tenía frío, el indio le ofrecía una manta a esa persona. Confundiéndolo con un regalo, el colono a menudo se ofendía cuando el indio solicitaba la devolución.

Los indios también se molestaban cuando se daban cuenta de que los colonos no querían devolver las cosas. De allí proviene el término “donante indio”. De un simple malentendido cultural.

En el mundo de la “columna de las inversiones”, ser un donante indio es vital para la riqueza. La primera pregunta de un inversionista sofisticado es: “¿Con cuánta rapidez recuperaré mi dinero?” Ellos también desean saber si obtendrán alguna cosa a cambio de nada, lo cual es llamado una porción de la inversión.

Frecuentemente, mi agente llama recomendándome mover una considerable cantidad de dinero hacia un paquete de acciones de alguna compañía que él cree que por efectuar algún movimiento que subirá el valor de las acciones, o por ejemplo, el anuncio de un nuevo producto. Entonces pongo dinero allí, durante una semana, hasta no más de un mes, mientras las acciones suben, entonces, retiro el monto de dólares original, y dejo de preocuparme por las fluctuaciones del mercado, porque vuelvo a contar con mi capital inicial. Disponible para trabajar en otra inversión. De manera que mi dinero se va y vuelve, y me hago dueño de una inversión que, técnicamente, fue gratis.

Lo cierto es, he perdido dinero en muchas ocasiones. Pero sólo juego con el dinero que puedo afrontar perder. O sea, de diez inversiones promedio, anoto algunos tantos en dos o en tres, mientras que cinco o seis no me dan nada, y pierdo en dos o en tres. Pero limito mis pérdidas a solamente el dinero que tengo involucrado allí en ese momento.

Las personas que odian el riesgo, ponen su dinero en el banco. Y a la larga, ahorrar es mejor que no ahorrar. Pero lleva mucho tiempo recuperar su dinero y, en la mayoría de los casos, no se obtiene nada gratis a cambio. Antes regalaban tostadoras, pero hoy ni siquiera eso.
En cada una de mis inversiones, debe haber algo que proporcione un incremento, algo gratis. Un condominio, un pequeño depósito, alguna parcela gratis de terreno, una casa, paquetes de acciones, un edificio de oficinas. Y la idea es que el riesgo sea limitado, o bajo.

Ray Kroc, famoso por McDonald’s, vendía franquicias de hamburguesas, no porque le encantaran, las, hamburguesas sino porque quería tener la propiedad debajo de la franquicia, gratis.

De manera que los inversores sabios deben mirar más allá del retorno de y sobre la inversión; se trata de las inversiones que se obtienen gratis, una vez que recupera su dinero. Eso es inteligencia financiera.

Diez pasos para despertar el genio financiero (VIII)

8. Las Inversiones compran los lujos
El poder de enfocarse. Si una persona no puede dominar el poder de la autodisciplina, es mejor que no trate de ser rica. Porque, mientras en teoría, el proceso de generar flujo de efectivo desde la columna de las inversiones es fácil, la fortaleza mental de dirigir ese dinero, es difícil. En el mundo consumista de es mucho más fácil hacerlo volar a través de la columna de los gastos, debido a las tentaciones externas. Dada la falta de fortaleza mental, el dinero fluye por la vía de menor resistencia. Esa es la causa de la pobreza y las angustias financieras.

Yo doy este ejemplo numérico de inteligencia financiera, que en este caso se trata de la habilidad de dirigir dinero para ganar más dinero.

Si le hubiéramos dado a 100 personas, 10.000 dólares a cada al comienzo del año, mi opinión acerca de lo que pasaría al final del año es:

A 80 %, no les quedaría nada. De hecho, muchos habrían generado deudas más grandes, pagando anticipos de nuevos automóviles, refrigeradores, televisores y video-casetera, o unas vacaciones.
El 16 %, habrían incrementado esos 10.000 dólares entre un 5 y un 10%.

El 4% los habrían incrementado a 20.000 dólares, o logrado millones.

Me encantan mis lujos, igual que a todos. La diferencia es que, algunas personas compran esos lujos a crédito. Se quedan atrapados en la opinión del vecindario. Cuando yo deseaba comprarme un Porsche, el camino fácil hubiera sido llamar a mi oficial de cuenta en el banco y solicitar un préstamo. En lugar de enfocarme en la columna de las obligaciones, elegí enfocarme en las inversiones.

Y como si fuera un hábito, empleé mi deseo de consumir para inspirar y motivar a mi genio financiero.

Hoy en día, demasiado a menudo, nos enfocamos en pedir dinero prestado para adquirir las cosas que deseamos, en lugar de enfocamos en generar más dinero. La primera, es fácil en el corto plazo, pero con el tiempo se complica. Se trata de un mal hábito que hemos adquirido como individuos, y como nación. Recuerden, el camino fácil a menudo se pone difícil, y el camino difícil, muchas veces acaba siendo fácil.

Cuanto más temprano usted y sus seres queridos se puedan entrenar para adquirir la maestría del dinero, ¡mejor! El dinero es una fuerza poderosa. Desafortunadamente, la gente utiliza ese poder en su contra. Si su inteligencia financiera es baja, el dinero le pasará por encima, será más inteligente que usted. Si el dinero es más inteligente que usted, usted trabajará para él por el resto de su vida.

Para ser el amo del dinero, necesita ser más inteligente que él. Entonces, el dinero hará lo que le ordenen. Le obedecerá. En lugar de ser el esclavo, usted pasará a ser el amo. Eso es inteligencia financiera.